Sobre mí · El origen de Protocolo DC
No necesitaba más motivación. Necesitaba un protocolo.
Hubo un momento en mi vida en el que perdí el rumbo. La pérdida de mi trabajo y otras dificultades personales hicieron que el orden que había construido durante años comenzara a desmoronarse. Con ese desorden llegó una etapa de profunda tristeza y la sensación de no saber hacia dónde seguir.
Con el tiempo comprendí que parte de lo que había construido no descansaba sobre cimientos suficientemente sólidos. Fue entonces cuando entendí algo que cambiaría mi manera de ver la vida:
No necesitaba más motivación. Necesitaba un protocolo.
Durante años había trabajado en seguridad, me había formado en artes marciales y, más adelante, como Coach Ontológico Profesional. En cada una de esas experiencias aprendí que, cuando una situación es crítica, no alcanza con improvisar: contar con principios claros ayuda a orientar las decisiones y la acción.
Entonces me hice una pregunta:
¿Por qué aplicamos protocolos para cuidar una operación, una misión o una persona, pero casi nunca tenemos un protocolo para conducir nuestra propia vida?
Esa pregunta marcó el comienzo de todo. Empecé a revisar mis hábitos, mis decisiones y mis creencias. Tomé aquello que había demostrado ser útil en mi experiencia profesional y lo adapté a la vida cotidiana. Lo puse a prueba, corregí errores y conservé las herramientas que podía sostener en el tiempo.
Así comenzaron a tomar forma los tres pilares de esta filosofía:
Disciplina, para actuar incluso cuando las ganas desaparecen.
Propósito, para saber por qué dirigimos nuestro esfuerzo.
Misión, para definir hacia dónde queremos avanzar y qué sentido tiene ese camino.
Con el tiempo entendí que esos pilares necesitaban una forma concreta de llevarlos a la práctica. Así nació el Protocolo: no como una lista rígida de reglas, sino como un sistema personal de acción que cada individuo puede construir según su realidad, sus valores y sus objetivos.
Protocolo DC no busca crear seguidores ni ofrecer respuestas universales. Busca acompañar a las personas a pensar, decidir y actuar con mayor coherencia, construyendo una estructura propia para avanzar.
Porque la disciplina sin dirección puede convertirse en simple esfuerzo. El propósito sin acción puede quedarse en una buena intención. Y una misión sin un plan concreto difícilmente llegue a convertirse en realidad.
Protocolo DC finalmente se convirtió en una metodología que hoy comparto para que cada persona pueda construir su propia manera de avanzar.
Conocé cómo podemos trabajar